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gratisDejé caer yogurt sobre mi polla. Ella entre mis piernas se la iba comiendo, sin dejar que cayera nada al suelo, su lengua y su cara llena de yogurt como mi polla y mis huevos, me estaba poniendo a mil,la tumbé sobre la mesa de la cocina, la penetré y volví a follarla salvajemente. Estaba tan excitada que se corrió enseguida. Y yo al oír sus gemidos y ver su cara de perra satisfecha, volví a correrme.

Hola otra vez, amigos. Voy a seguir contándoos mis sesiones de sexo con mi vecina la madurita. Para los que no hayáis leído mis relatos anteriores, os diré que vivo en Zaragoza, que tengo 33 años, que llevo casado ya algunos años y que nunca había sido infiel hasta hace unos meses, en los que me he vuelto un completo morboso y salido.

Todo empezó el día que pasé a arreglar el ordenador de mi vecina de 50 años (es atractiva, con unas tetas todavía firmes, buenas caderas y un culo terso y apetecible). Os diré a demás, que es todo vicio, y que se pliega a mis fantasías sin ningún reproche, sacando toda la lujuria acumulada durante sus más de 25 años de matrimonio.

Lo que sucedió en esta ocasión, es que como otras veces, pasé a arreglarle un problema con el correo electrónico (ella es muy torpe con el ordenador y mi mujer lo sabe, así que me pide muchas veces que le eche una mano). Su marido no estaba porque trabaja de noche, y como siempre, me esperaba con la bata y sin nada debajo.

En cuanto entré en su casa, le quité la bata y la arrodillé para que empezase a chuparme la polla, me encanta sentirla dura en su boca y en su cara, y me encanta que me lama los huevos y el culo.

Cuando me puso cachondo, la levanté y la apoyé en la mesa del salón de espaldas a mí… empecé a besar su cuello, su espalda, su culo… mordía sus nalgas (con cuidado de no dejarle marcas) y cuando empezó a jadear como una perra, abrí su culo y metí mi lengua (me encanta lamerle el culo).

Ella lo estaba esperando, lo deseaba y abrió bien sus piernas para dejarme chupar y lamer… el placer que le producía mi lengua le hizo perder fuerza en los brazos y se apoyó con las tetas directamente sobre la mesa.

Yo agarraba bien sus caderas mientras seguía lamiendo su culo y su coño peludo… cuando estaba bien cachonda, me levanté, saqué mi polla y la penetré por el culo. Mi polla entró enseguida, su culo la esperaba ansioso.

Empecé a bombearla salvajemente mientras con las manos me aferraba a sus caderas y de vez en cuando me inclinaba sobre su espalda para besarla y decirle lo zorra que era al oído. Cuanto más se lo decía, más cachonda se ponía.

Estaba a punto de correrme cuando saqué la polla de su culo y agarrándola del pelo la arrodillé para correrme sobre sus tetas (le encanta, y debe sentarle bien porque cada día tiene la piel más bonita)…

Cuando me corrí ella extendió mi leche por todo su pecho y por sus pezones… Yo seguía de pie, delante de ella y le hice limpiarme con la boca lo que quedaba…

Todo había sucedido muy rápido, por lo que calculé que me daría tiempo a otro asalto (los problemas informáticos suelen durar mucho tiempo entre instalar y reinstalar).

Me desnudé por completo, fui a la nevera, a ver que tenía y encontré un bote de yogurt de beber, le dije que viniese a la cocina (se había quedado tumbada sobre el suelo del salón, esperándome).

La senté en la encimera y empecé a dejarle caer despacito yogurt por el escote, por sus grandes tetas, por sus pezones… y cuando empezaba a escurrirse hacia su ombligo y sus piernas, lo chupaba y lo recogía con mi lengua.

Eso la excitó muchísimo y empezó a jadear otra vez ardientemente. Seguí así un rato para que desease mucho que me la follase.

Cuando estaba bien caliente, la bajé de la encimera, la volví a arrodillar y empecé a dejar caer yogurt sobre mi polla. Ella de rodillas entre mis piernas se la iba comiendo, sin dejar que cayera nada al suelo… me puso a cien, su lengua y su cara llena de yogurt, como mi polla y mis huevos… me estaba poniendo otra vez a mil.

Hice que se levantara y la tumbé sobre la mesa de la cocina, esta vez mirando hacia el techo, y sin muchas contemplaciones, la penetré y volví a follarla salvajemente. Estaba tan excitada que se corrió enseguida. Y yo al oír sus gemidos y ver su cara de perra satisfecha, volví a correrme.

Me lavé un poco porque el olor a yogurt era muy descarado, me vestí y volví a casa con la satisfacción del deber cumplido.

Una mujer madura e insatisfecha sexualmente es algo indescriptible. Os seguiré contando mis andanzas.

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